Problemas sexuales

Problemas sexuales en la relación de pareja

Una de las cosas que se pueden abordar con la terapia regresiva son los problemas sexuales. La sexualidad es un aspecto que puede verse afectado por nuestro estado mental o emocional. Los problemas a la hora de mantener relaciones sexuales afectan gravemente la autoestima de quien los sufre, y esto hace que en ocasiones prefiera vivirlos en silencio antes de decidirse a buscar ayuda. Voy a contarte una de las experiencias reales con la terapia regresiva que he tenido en consulta.

Solución a problema sexual con la terapia regresiva

Susana vino a mi consulta para una sesión de terapia regresiva. Ella quería sanar cosas de su infancia y como de soslayo, me contó que tenía problemas sexuales con su marido y que incluso le hacían dudar de su matrimonio. No podía alcanzar el orgasmo. Es común pensar que si la sexualidad con tu pareja no está funcionando se debe a que el amor se ha agotado o que se ha perdido el deseo, pero a veces los problemas son otros. Tienen que ver con el individuo en sí y su manera de sentirse. Ella llevaba dos años en terapia de pareja sin llegar a notar un gran avance.

Experiencia real en terapia regresiva

Comenzamos la regresión a la infancia de Susana y tal como ella me contaba, vivió experiencias muy duras. Su padre bebía y eso causaba muchos problemas en casa, mientras su madre absorbida por la amargura, la volcaba sobre ella y sus hermanos. Fueron momentos que al revivirlos le hizo emocionarse y liberar rabia contenida, y tristeza, mucha tristeza. Una vez realicé el trabajo que consideré necesario para aceptar y perdonar esa infancia, fui directo al origen de su problema sexual. Mi sorpresa fue ver que no estaba relacionado con esa infancia, ni con una vida pasada. Había sido un hecho ocurrido hacía poco tiempo. Su marido llega bebido a casa (es frecuente encontrar a mujeres que han tenido un padre alcohólico que se casan con un hombre que bebe también, en otro post explicaré esto) y la tira sobre la cama de manera poco delicada y prácticamente se abalanza sobre ella. Ella comienza a sentir asco en ese momento y quiere rechazarlo, pero no puede. Se siente usada. Tiene ganas de vomitar y emocionalmente se encuentra muy mal. Ya en nuestra conversación posterior a la regresión trabajamos sobre esto que hemos visto. A la semana siguiente acude de nuevo a verme y sonriente me hace un gesto con tres dedos. Le pregunto, ¿tres qué?. Y me respondió “ya te lo puedes imaginar, además en la misma noche”. Fue divertido y ver su agradecimiento me hizo sentir muy bien, aunque creo que su marido lo estará aún más.

Si quieres conocer más sobre la terapia regresiva puedes visitar la página de esta web o también seguir mi página de facebook donde publico casos reales con nombres cambiados para proteger la intimidad de las personas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
Información y citas